Qué pasó
El 8 de febrero de 2021 Tesla presentó su informe anual de 2020 ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. La presentación revela que en enero la empresa actualizó su política de inversión para permitir "ciertos activos de reserva alternativos especificados", nombrando activos digitales, lingotes de oro y fondos cotizados de oro, y que "invertimos un total de 1.500 millones de dólares en bitcoin bajo esta política".
El mismo documento indica que Tesla espera "comenzar a aceptar bitcoin como forma de pago por nuestros productos en el futuro cercano, sujeto a las leyes aplicables y inicialmente de manera limitada, que podemos o no liquidar al recibirlo".
Qué cambia
Que una empresa de este tamaño mueva efectivo operativo hacia bitcoin es nuevo, y el 10-K es cuidadoso con el encuadre: la política cubre efectivo que no se necesita para mantener liquidez operativa adecuada, no el capital de trabajo del negocio.
La parte que conviene leer despacio es la contabilidad, porque la presentación la describe con claridad. Tesla indica que contabiliza los activos digitales como activos intangibles de vida indefinida bajo ASC 350, registrados al costo y "posteriormente remedidos en el balance consolidado al costo, neto de cualquier pérdida por deterioro incurrida desde la adquisición". La prueba se realiza cada trimestre contra "el precio más bajo cotizado en los mercados activos durante el periodo", así que basta un solo registro bajo en cualquier momento del trimestre para forzar una rebaja contable.
La consecuencia queda enunciada en palabras de la propia empresa: "cualquier disminución de su valor razonable por debajo de nuestros valores contables en cualquier momento posterior a su adquisición nos obligará a reconocer cargos por deterioro, mientras que no podremos hacer revisiones al alza por ningún aumento de precio de mercado hasta una venta".
Eso es un trinquete de un solo sentido. Si bitcoin cotiza por debajo de lo que Tesla pagó, en cualquier momento, la empresa registra un deterioro y el valor contable baja un escalón. Si cotiza por encima, no se registra nada hasta que las monedas se vendan. La cifra del balance puede caer y nunca puede volver a subir. La utilidad reportada reflejará entonces el peor momento dentro de un periodo en lugar del promedio o del nivel de cierre, algo muy distinto de valorar la posición a mercado.
Qué no cambia
La contabilidad es una convención de reporte. No dice nada sobre el activo, y un valor contable deteriorado no es prueba de que se haya perdido algo, solo de que se aplicó una regla.
Tampoco una tenencia de tesorería corporativa se parece a tener monedas uno mismo. Tesla indica que tiene propiedad y control de su bitcoin y que puede usar servicios de custodia de terceros para asegurarlo. Quien tiene acciones posee participaciones en una empresa que posee bitcoin, lo que está a varios arreglos de distancia de tener las llaves.
Una divulgación tampoco es un compromiso. La política permite a la empresa aumentar o reducir la tenencia según las necesidades del negocio, y Tesla así lo indica.
Contexto
Las tesorerías corporativas han sostenido convencionalmente efectivo, papel público de corto plazo y fondos del mercado monetario, instrumentos elegidos para que el valor reportado no se mueva. Las normas contables que Tesla aplica no fueron escritas pensando en un activo volátil de este tipo: ASC 350 se construyó para cosas como marcas registradas, que rara vez se negocian y rara vez necesitan revaluarse.
MicroStrategy adoptó una política de tesorería comparable durante 2020, así que Tesla no es la primera empresa pública aquí, aunque sí es por bastante la mayor. Si los organismos normativos revisarán un tratamiento que registra cada caída y ninguna recuperación es una pregunta abierta, y nada en esta presentación la responde.
