Qué pasó
La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó la Ley Bitcoin el 9 de junio de 2021 con 62 votos de 84, tres días después de que el presidente Nayib Bukele anunciara el plan por video en una conferencia en Miami. Entró en vigor el 7 de septiembre de 2021.
El país usaba el dólar estadounidense como moneda desde 2001 y lo mantuvo. Bitcoin se sumó al lado, no en reemplazo.
Qué cambia
"Curso legal" es un término técnico, y la mecánica de la ley es más específica que lo que la frase sugiere.
El texto obliga a los agentes económicos a aceptar bitcoin como pago cuando se les ofrezca. Los precios pueden expresarse en bitcoin, los impuestos pueden pagarse con él, y los intercambios entre bitcoin y dólares quedan exentos del impuesto a las ganancias de capital. El Estado asume el riesgo cambiario que crea esa aceptación: puso en pie una billetera, Chivo, la sembró con un bono de treinta dólares por ciudadano que se registre, y respaldó la convertibilidad con un fideicomiso público, de modo que un comercio que no quiera quedarse con bitcoin pueda recibir dólares.
Esa última pieza es la que la mayoría de la cobertura salteó, y es la que hace que el esquema funcione. Un comercio obligado a aceptar un activo volátil necesita algún lugar donde ponerlo de inmediato, y el gobierno se puso a sí mismo en ese lugar. La aceptación es obligatoria; la exposición no.
Qué no cambia
No convierte a bitcoin en unidad de cuenta. Los salarios, los precios y los contratos siguen en dólares, que es en lo que la gente efectivamente razona, y eso una ley no lo puede legislar.
No hace que nadie lo use. La aceptación obligatoria es una regla para quien vende, no un motivo para quien compra, y una encuesta publicada por la Universidad Centroamericana días antes de que la ley entrara en vigor encontró a alrededor de dos tercios de los consultados en contra, y a la mayoría diciendo que no sabía qué es bitcoin. Aceptación forzada y adopción voluntaria son cosas distintas, y la ley solo puede producir la primera.
Tampoco pone a nadie en autocustodia. Chivo es una billetera custodial con un backend operado por el gobierno. Un ciudadano que tiene bitcoin ahí tiene un saldo con el Estado, lo cual se parece más al arreglo que Bitcoin fue diseñado para volver innecesario que al que habilita.
Contexto
El país está dolarizado desde 2001, lo que significa que renunció a la política monetaria hace veinte años y vive con la de otro. Cerca de una quinta parte del ingreso nacional llega como remesas, sobre todo desde Estados Unidos, y sobre todo a través de operadores que cobran por el trámite. Los dos hechos son el telón de fondo del argumento que hace el gobierno, y ninguno se resuelve por volver permisible a bitcoin.
Ya había un ejemplo funcionando dentro del país. El Zonte, un pueblo surfero de la costa, corre desde 2019 una pequeña economía circular en bitcoin con fondos donados, sin ninguna ley que le exija nada a nadie. Lo que hace la Ley Bitcoin es tomar un experimento voluntario de unos cientos de personas y volver obligatoria una de sus mitades para seis millones y medio.
Los tres meses desde junio no fueron tranquilos. El Banco Mundial rechazó a mediados de junio un pedido de asistencia técnica para la implementación, citando transparencia y preocupaciones ambientales. El FMI, con quien El Salvador busca un programa de alrededor de mil millones de dólares, dijo que el plan plantea cuestiones legales y económicas. Una calificadora bajó la nota soberana en julio. Las primeras horas de la billetera hoy fueron ásperas, con la aplicación ausente de algunas tiendas y los registros limitados.
Las preguntas abiertas son las que una ley no puede responder. Si el fideicomiso puede absorber la venta de los comercios ante una caída fuerte. Si el artículo 12, que exime a quien evidentemente no tenga acceso a la tecnología, se termina comiendo el mandato en la práctica. Si la gente sigue abriendo la aplicación una vez gastados los treinta dólares. Un Estado puede volver permisible una moneda mucho más fácilmente de lo que puede volverla usada, y hoy solo ocurrió lo primero.
