Qué pasó
El 7 de mayo de 2023 a las 22:06 UTC se minó el bloque 788.695, a cargo de Foundry USA. Pagó a su minero 6,70 bitcoin en comisiones, frente a un subsidio de bloque de 6,25. Por primera vez desde 2017, las comisiones de un bloque valieron más que las monedas recién emitidas. La comisión mediana dentro de él fue de 651 sats por byte virtual, contra valores de un solo dígito tres semanas antes.
Detrás había una acumulación. El recuento de transacciones sin confirmar (la serie de mempool de blockchain.com) llegó a 136.636 el 2 de mayo y se mantuvo por encima de 100.000 hasta el 8 de mayo.
La mayor parte de la demanda nueva era minteo de tokens BRC-20, un esquema que escribe JSON dentro de inscripciones y deja que otro software sume los resultados. El primero se desplegó en cadena el 8 de marzo de 2023. Su autor, que firma como domo, lo llama en la especificación "just a fun experimental standard" y dice que desaconseja con firmeza tomar decisiones financieras a partir de su diseño.
Binance suspendió los retiros de bitcoin dos veces, el 7 y el 8 de mayo.
Qué cambia
Nada sobre cómo funcionan las comisiones. Hace visible cómo funcionan, que no es lo mismo.
Un bloque admite cuatro millones de unidades de peso y ni una más. Cuando quieren entrar más transacciones de las que caben, los mineros no las atienden en el orden en que llegaron. Toman las que pagan más por unidad de espacio. No hay fila, solo una subasta, y una transacción que no confirma no perdió su lugar en una cola: perdió una puja.
El relato que hizo Binance de su propia caída es la formulación más clara que produjo nadie. Sus retiros se trabaron, dijo la casa de cambio, porque "our set fees did not anticipate the recent surge" de comisiones. Una comisión de retiro fija es una puja permanente, y una puja permanente deja de ganar apenas se mueve el mercado. La solución fue volver a pujar: las transacciones pendientes se estaban procesando "by replacing them with higher transaction fees", que es exactamente para lo que existe replace-by-fee.
Cualquier billetera sin esa capacidad dejó trabado a su usuario. Una transacción emitida a 10 sats por byte virtual el 1 de mayo no era lenta. Era una puja que nadie tenía motivo para aceptar.
Qué no cambia
No cambió ninguna regla de consenso y no se actualizó ningún software. Los bloques siguieron llegando cada diez minutos aproximadamente durante toda la semana. Acá no hay comportamiento dependiente de la carga que pueda degradarse: un bloque lleno es el caso normal para el que se escribieron las reglas.
Las comisiones altas tampoco son congestión en el sentido en que lo es una calle cortada. Nada queda encolado detrás de nada. Cada bloque se liquida al precio que estén dispuestas a pagar las cuatro millones de unidades de peso mejor pagadas, y el resto espera un bloque más barato.
Las monedas en autocustodia quedaron intactas. Moverlas salió más caro, que es un costo real y golpea más fuerte a las cantidades pequeñas, pero nada cambió sobre su propiedad.
Contexto
Las inscripciones llegaron en enero de 2023 y pusieron contenido en el witness, donde la fórmula de peso lo cobra a un cuarto de tarifa. BRC-20 se construyó encima, y el minteo es competitivo por diseño: un token con suministro fijo y minteo por orden de llegada es una carrera apenas alguien lo quiere.
El mercado de comisiones es más viejo que todo esto. Las comisiones deciden quién se queda con el espacio de bloque escaso desde el principio, y ya hubo bloques llenos antes, sobre todo en diciembre de 2017, cuando uno se llevó más de 14 bitcoin. Lo nuevo es el origen de la demanda, no el mecanismo que le pone precio.
